
Esta es la primera entrada que le dedico a un Metroid en el blog. Gracioso teniendo en cuenta que el único enlace externo te lleva a Planet Phaaze =P
Y no recuerdo cuándo ni dónde jugué Metroid Prime 1 en Wii, pero Backloggery así lo señala (dice 2018, aunque no me encaja demasiado), y, definitivamente, he ido reconociendo cada situación y escenario cuando lo jugaba en esta versión remasterizada, así que sí que sucedió, jajajaja. Que no recuerde el contexto no significa nada, porque ya entonces me alucinó y lo ha vuelto a hacer. Pero esta vez ha sido más chuli porque, habiendo ya jugado alguno de los clásicos, ahora he podido apreciar y admirar la grandiosísima buena adaptación del traslado al 3D de la fórmula original. Siempre había tenido la idea de que los Prime se juegan diferente, que eran una subsaga por eso, ¡pero no es cierto! Jajajaja. Me ha maravillado~
Lo que sí que sé seguro es que en su día no recogí el 100% de los objetos. Imposible olvidarse de ciertas expansiones que te vuelven… panero no, ¡pastelero! Especialmente los que te piden speed ball en las rampas para alcanzar lugares elevados. OH-MY! Hay uno que es tan, tan, tan, tan desafiante, que la gente prefiere usar un glitch subiendo por colliders invisibles con saltos a la nada antes que ir por la vía diseñada xD. Yo intenté ambos, pero finalmente lo conseguí por la convencional. Cuando conseguí llegar arriba, no escatimé en superbombas y fui muy chino-chano hasta llegar al objetivo =3

Metroid Prime es de otro planeta. Es tremendo, atmosférico e inquietante, pero la curiosidad que te despierta es inherentemente humana: explorar el paisaje inhóspito y conquistar cada mapa se siente natural, inevitable. Es divertido ir poco a poco, observando cada rincón, y es divertido atravesarlo a toda castaña, cuando ya sabes a dónde vas y te da igual que te estén dando por todos lados.
Un detalle que me encanta es cuando en un destello ves el reflejo de los ojos de Samus. Bufffffff… cada vez, CADA VEZ, me estremece. Es lo que más me gusta del mundo, jajajaja.
La banda sonora redondea la experiencia. Las melodías que te acompañan durante la aventura te hacen sentir algo que ni sé explicar. Es casi como si pudieras sentir los vestigios de una existencia pasada, mucho más auténtica, más viva.
Y a mí, que la ciencia ficción me repele más que otra cosa, me tiene enamorada ❤






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