
Bien es sabido en los reinos de Jerohilandia que yo no juego mucho a indies. No me gustan, atufan a hecho-con-Unity y suelen pecar de ambiciosos de más o de batiburrillo de referencias, sin aportar nada que los veteranos no hayamos visto antes y mejor.
Vamos, que los evito como la peste xD.
Pero mi radar se fija en aquellos que más destacan o que llaman mi atención por alguna chispa de ingenio detectada en un tráiler o en un comentario hecho por alguien en algún lugar. Mi radar es bastante bueno y no suelo equivocarme. Y no hablo tanto de que el juego merezca la pena o no: tiene que valer la pena PARA MÍ. Eso incluye mi bagaje y mis gustos personales, claro.
En esa tesitura, Tunic lo tenia todo para encadilarme. Visto el tiempo verbal y la introducción, está claro que no ha sido así (>o<)
He odiado mucho este juego. Pero MUCHO. Me lo acabé en dos días: un domingo jugando desde el desayuno hasta la caída de sol, y la tarde del siguiente domingo. Y toda una semana de por medio porque no me apetecía naaaada hacer ese tramo final que claramente ya me llevaba hacia los créditos.

Su premisa me encanta: es un homenaje a los manuales de instrucciones y a cómo se vivía este medio antes, hace casi tres décadas. Hacer zoom en el manual e ir descubriendo toda su implementación es muy entrañable y es divertido a la par que interesante. También me fascina el efecto gráfico de la trama, ya que parece que realmente hayan escaneado un manual real (*-*)
No obstante, lo que es el juego como tal, la aventura, es un pequeño aborto al que no llegó a engancharse ninguna alma. Me ponía negra su escenario innavegable lleno de rincones ocultos que adivinas demasiado instintivamente si llevas toda la vida jugando. Y la primera vez es gracioso, pero cuando todo el mapa se basa en eso, todo es easter egg sobre puzle sobre easter egg sobre sistema de fast-travel infumable sobre colisiones asquerosas y una miasma venenosa que hace los efectos cognitivos más molestos de la historia humana… pues es que estuve a punto de mandarlo a tomar viento, especialmente en el trayecto final en que te hacen la típica de recorrer todo de nuevo para recoger fragmentos de coso a los que ya no puedes llegar de manera normal después de que te haya costado horrores entender cómo moverte por el mapa del infierno. Buffffff… tremendus.
Aún así, saqué el platinaso porque soy muy cumplidora (y un poco masoca de más).






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